Genís Tomás - 9 de Mayo del 2026.
Gibraltar no ha tenido nunca planta de tratamiento residual, llevan décadas echándolas al mar.
[ La Ré{d} ] - En 1999 algo cambió en Gibraltar, y ese cambio marcaría el futuro de la comarca. Hablamos de la Directiva 91/271/CEE de tratamientos de aguas residuales urbanas, que tras siglos vertiendo sus aguas fecales a la bahía de Algeciras, traspuso.
Solo hay un sitio en la Península cuyos retiros funcionan con agua salada y eso ha creado un problema medioambiental en uno de los sitios más sensibles.
A pocos meses de la entrada en vigor del Tratado UE - Reino Unido, la ciudad no está preparada para cumplir las obligaciones medioambientales europeas. A diferencia de cualquier infraestructura estándar, la llanita roja usa agua del mar para los retiros e inodoros, lo que dificulta el tratamiento biológico.
Acto seguido, el Gobierno del Peñón hizo algo inesperado: absolutamente nada.
En los últimos 25 años, Gibraltar trató de poner en pie dos adjudicaciones que no consiguieron ejecutarse. El último intento (financiado por el Banco Europa de Inversiones) coincidió con el Brexit y dejó el proyecto sin fondos. Todo esto es preocupante porque el impacto se concentra en el único corredor con el Atlántico, una de las zonas más sigulares del Mediterráneo Occidental.
Un hábitat insustituible para delfines comunes, mulares y marsopas comunes y una ruta migratoria estacional clave para la ecología marina.
En el mejor de los casos los sistemas no están ni cerca de ponerse en marcha, aún teniendo el proyecto en marcha desde junio de 2025, ya que tienen cinco años para ello. Tampoco se asegura que la planta vaya a cumplir los estándares con la entrada en vigor de una normativa europea más estricta. La punta de Europa, siendo un paraíso natural, seguirá ocultando una tubería llena de residuos de más de 30.000 personas.
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